25.3.06

Vergüenza


Vergüenza y asco. Cada vez florecen más esos sentimientos en mí cuando voy al Calderón. Y no es por el equipo, que aunque haga un partido mejor o peor, siempre será mi equipo. De un tiempo a esta parte, la afición, ésa que ha sido tildada en multitud de ocasiones como la mejor afición de España, no sin motivos para ello, se está convirtiendo en una afición bronca que va al campo a desahogarse violentamente y a sentirse fuerte en el anonimato de la multitud. Sé que son cuatro gatos, o al menos eso es lo que nos dicen desde "arriba", pero precisamente por ser un grupo tan minoritario, debería ser más fácil controlarlos. O eso se supone.

Porque quiero pensar que los que entraron hace un año en el entrenamiento del equipo a insultar y amenazar a los jugadores están identificados y no se les permite la entrada al campo. Porque quiero pensar que los que gritan a favor de la libertad de Ricardo Guerra están también identificados y controlados. Porque quiero pensar que desde el Club se trabaja para que los partidos se desarrollen en un clima de seguridad. Pero me encuentro con que un día, aquello que veíamos todos un poco lejano, tanto en la distancia como en el tiempo, como fue el lanzamiento de una botella de JB en el Camp Nou (entre otras muchas cosas) pasa en mi propio estadio. Me encuentro además con los insultos que recibe Andrés Palop, destinatario inicial de esa botella, al que por suerte no alcanzó, por llevársela al árbitro, en lugar de increpar al que la ha lanzado. Me encuentro con una lluvia de objetos que le caen al sevillista Martí en el mismo encuentro, por quitar con una sutileza y delicadeza ejemplares el ramo de flores que partido tras partido se coloca en uno de los corners del estadio y que le molestaban para realizar el saque de esquina con plena comodidad.

Y para colmo, me encuentro también con una irrisoria multa por parte del comité, que lo único que puede provocar es que los responsables de los lanzamientos vean que sus actos le cuestan al club cuatro duros y a ellos una notoriedad fuera de toda duda. Y nos dicen también que se va a proceder a identificar a los culpables. ¿Para qué? ¿No están identificados los que invadieron el campo de entrenamiento hace un año con actitud amenazante? ¿Se ha hecho algo al respecto?

Todo esto me hace estar cada día más desencantado con el fútbol y todo lo que lo rodea, y me quitan las ganas de volver a abonarme otro año. Cosa que terminaré haciendo porque, a pesar de todas estas cosas, sigue siendo mi Atleti, y eso está por encima de asesinos, fascistas y lanzadores de botellas.

2 comentarios:

  1. Y seguirás también por encima de las actuaciones y decisiones arbitrales, Mono.
    ¿Por qué tú, que eres ajeno y contrario a los lamentables lanzamientos, no tuviste opción de ver el partido completo? Porque, según todos los indicios y según dijeron los inefables locutores de Telemadrid -quiero suponer que con información más fidedigna y menos tergiversada que la de sus telediarios-, el partido se había suspendido y no interrumpido. Y se cortó, por tanto, las retransmisión. Creo que el árbitro, entre otras cosas, timó a la gente de bien y benefició a la gente de mal, porque los que asistieron al inesperado final fueron, precisamente, los ultras del Frente Atlético que habían efectuado los lanzamientos y que aprovecharon la oportunida para, entre otras cosas, emitir sonidos simiescos hacia los negros del Sevilla.

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  2. Todo es lamentable y entiendo las ganas de no volver. Pero no es problema del futbol, es problema de la mala educacion, la frustración de tantos por la competitividad famosa y lamentable que nos rodea.
    Mientras se siga desconociendo el respeto y seamos competitivos pero no competentes, esto no tiene arreglo.

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