15.9.05

Grand theft auto San Andreas


Ese es el nombre del videojuego que he estado probando los dos últimos días, tras haberlo alquilado en el Blockbuster. La temática del juego es sencilla: Un ex-pandillero llega a su ciudad tras cinco años de ausencia para acudir al entierro de su madre. Tras tomar un taxi le detiene la policía y, tras requisarle el dinero y la maleta, le dejan tirado en un barrio propiedad de los Ballas, banda rival del protagonista, Carl Johnson. La primer misión que tiene el jugador será, pues, llegar a su barrio sano y salvo. Para ello se puede mover absolutamente por donde quiera, y hacer, prácticamente, lo que quiera. Puede ponerse a pegar a la gente por la calle, puede robar un coche... siempre tratando de evitar que le pille la policía y/o alguna banda rival.

Una vez conseguido ese objetivo, tendrá que ir cumpliendo misiones, que se le irán poniendo, como pintar graffittis o cosas por el estilo. Y el juego es tan sumamente adictivo que ayer, cuando lo estuve probando, mi hermana me pidió amablemente que sacara (o sacase) la basura. El contenedor está en la esquina de la calle, y mientras iba para allá, me crucé con algunas personas, a las que pensé por un momento en agredir como si aún me encontrara en el juego. No deja de ser una simple anécdota, pero ¿qué habría pasado si tuviera las facultades mentales alteradas? ¿Es lícito que cualquiera pueda acceder a este tipo de juegos?

Dicho esto, he de reconocer que, como juego, el Grand theft auto San Andreas está muy logrado, pero hay que ser muy cuidadoso sobre quién se acerca a este tipo de diversión y quién puede seguir realizando fechorías una vez apagada la consola o el ordenador.

4 comentarios:

  1. Ya, y yo dándote sugerencias macarras... Hay juegos que sacan lo peor de una.

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  2. La verdad es que el puñetero juego es adictivo. Yo me enganché al anterior, al GTA, y a parte de ser absorvente, también es estresante.
    Rezo para que los malotes de mi pueblo no conozcan esta joyita de juego.

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  3. Sí hay juegos demasiado adictivos y ten cuidado, no vaya a suceder que por la "competencia" te olvides de mí, jaja!

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  4. Pues sí, mola un huevo. Aparte de hacer graffittis puedes tirarte en paracaídas, irte de putas, poner bombas con helicópteros teledirigidos, gastarte todo tu dinero en juegos de azar, tatuarte, cortarte el pelo, engordar, adelgazar, ir al gimnasio, jugar al billar... Ah! Y el vehículo estrella que borda la saga: la bicicleta!
    ¡Es uno de mis juegos favoritos!
    También puedes entretenerte buscando herraduras de la suerte por las cuatro ciudades para salir mejor parado en los juegos de azar.

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