
Me compré este juego por referencias fraternales (y porque estaba a mitad de precio, todo hay que decirlo). En un principio, cuando lo probé no me hizo especial gracia, no le veía demasiada "jugabilidad". Cuando comencé mis vacaciones (que por cierto, termino hoy), mi hermano me pidió, rogó y suplicó que me llevara la play cuando fuera a verles, aun sin saber la adquisición de este juego. Una vez allí, comenzó la vorágine. Tanto él como su esposa, a la que yo tenía por una persona reposada y tranquila, me dieron una lección tekkeniana comprobando cómo se puede cambiar de personalidad en cuestión de segundos. Una vez introducido en ese mundo, empecé a integrarme, mientras me iban explicando la historia de cada uno de los personajes. Como en todo, los hay que te caen mejor y los hay que te caen peor, pero poco a poco conseguí aprenderme la vida y milagros de cada luchador. Pronto comprobé también lo cansino que puede llegar a ser mi hermano jugando a esto, cuando se pedía su luchador favorito, un boxeador inglés llamado Steve Fox, que debido a la rapidez de sus movimientos y a la pesadez del que lo manejaba en esos momentos, no dejaba a su oponente realizar casi ningún movimiento. Daba igual que manejara el mando con las manos, con los pies o que lo dejara directamente sobre la mesa, la paliza recibida era siempre la misma.
Ahora he conseguido (también a precio reducido, por supuesto) la quinta entrega de la saga, con la emoción consiguiente: nuevos personajes, nuevas historias, nuevos piques... Prepárate, hermanito, que estoy desarrollando un sistema anti Steve Fox para la próxima vez, para que no me seas tan cansino.