10.11.05

No podía ser de otro modo

Hace poco os conté lo maravillosamente bien que trabajan en el taller de mi barrio, al cual tuve la osadía de llevar a mi pobre Jarno (Peugeot 206) para que pasara la revisión de los 60.000 kilómetros. Os relaté un tanto apresadumbrado los problemas que me estaba dando mientras yo intentaba llevar a cabo mi trabajo de la manera más amena (o incluso vodafone) posible. Problemas que fui dejando pasar. Hasta hoy. Hoy Jarno ha dicho que no seguía más, y en una de sus "caladas" no me ha dejado arrancar después. Esa, de por sí, es una situación un tanto desagradable e incómoda, pero lo es aún más si el lugar elegido por el coche para quedarse es la famosa y temida, a partes iguales, M-30. Inmediatamente se ha apoderado de mí un sentimiento de nerviosismo, de no saber qué hacer mientras seguía girando la llave de contacto con la esperanza de que reaccionara y pudiera salir de ese infierno rápidamente. Pero no. He tenido que sacar la mano por la ventanilla para decirle al de detrás que pasara, al tiempo que accionaba las luces de emergencia. Y me he quedado ahí, intentando en vano arrancar el vehículo y blasfemando un poco (pero poco, ¿eh?).

De pronto, por el retrovisor veo que un coche se para detrás mío. Pero, al igual que la vaca lechera no es una vaca cualquiera, este coche tampoco lo era. La policía municipal. Vinieron dos amables agentes (y no es sarcasmo, mal pensados) a intentar ayudarme, pues ese es el propósito principal de la policía, ¿no?. Aunque sólo tengo constancia de haber hablado con uno de los dos, que se ha puesto a hacerme preguntas sobre el coche, hasta que me ha dado instrucciones precisas: Haz esto, haz lo otro, intenta arrancar el coche ahora. Como por arte de magia, y quedando yo como un auténtico pardillo, el motor rugió como acostumbra, y al grito del agente de "Venga, vámonos", he arrancado y me he ido, aunque la luz de autodiagnosis del motor seguía encendida. Así pues, una vez llegado a mi destino, he llamado a la grúa y a Europcar para que me dieran un vehículo de sustitución.

Uno de los aspectos positivos de mi trabajo es que, cuando tengo el mío en el taller, me dan otro, por lo cual se tiene la posibilidad de probar varias marcas y modelos. Así que tras haber conducido un Seat Ibiza, un Fiat Punto, un Renault Modus, Citroen C3, Citroen Saxo o Peugeot 307, ahora le toca el turno al Renault Megane, un coche que me parece realmente horroroso, pero que, por lo que he probado hasta ahora, anda bastante bien.

6 comentarios:

  1. Estaba yo hablando contigo cuando de repente has dicho Se me ha quedao, se me ha quedao. Joder, yo pensaba que ibas por Aniceto Marinas...

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  2. Bonito lugar para que el coche dijera "hasta aquí"... Ojalá lo arreglen pronto. ¿Qué te parece el Peugeot 307?

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  3. Me imagino al madero:

    ¡Trata de arrancarlo, por Dios!

    Por otro lado, muy adecuado el Megane para los que semos del Atleti.

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  4. Jajaja, pues por lo menos pruebas todos los autos. Como tú dices, eso es lo bueno!

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  5. Mi señor padre es taxista y entre los de su gremio hablan fatal de Peugeot en general. Y las quejas son de todo (sistema eléctrico, motor...). De hecho, para servicio no lo recomiendan. Del Megane sé que andaba en el top 10 de los coches más feos, de lo que se sigue que no es adecuado para los del Athletic... :-P

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  6. Pues a mi Peugeot le aparece, de manera intermitente, un dibujito como una herramienta... Lo extraño es que lo he llevado al servicio cuando le toca... Ya estoy empezando a creer que es mal coche... Porque, aparte, la direccional derecha va a un tiempo mayor que la izquierda, como si tuviera prisa o yo me diera las vueltas a la derecha más rápido...

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