17.2.06

El arte de matar


Si el toro supiera lo que le aguarda antes de salir a la plaza, más que probablemente preferiría quedarse sin hacerlo, en la oscuridad de los toriles. Para empezar, le espera un señor con una capa (llamada comúnmente capote) para vacilarle un poco, tras lo cual sale otro señor encima de un caballo para clavarle una pica de considerables dimensiones en el lomo, lo que propiciará que se le abra una herida profunda y dolorosa, a la par que sangrante (algo evidente, por otro lado). Una vez concluido este acto, se procede al cambio de tercio, en el cual le serán clavadas, nuevamente en el lomo, un total de seis banderillas. Éstas, tienen la particularidad de compartir forma con los arpones que se utilizan con los tiburones, es decir, la parte que se clava es como una lengüeta de hierro. Ello supone que al clavarla, la banderilla entrará fácilmente, pero luego no sale de la misma manera, pues dicha lengüeta hará que se sujete dentro del cuerpo del animal, desgarrando, eso sí, cuando haga algún movimiento más o menos brusco. Es de suponer que tener clavada una banderilla de éstas, durante un rato debe ser particularmente doloroso, por lo que seis prefiero ni siquiera imaginármelo. Tras esto, que si se realiza bien arrancará aplausos entre la gente que haya ido a ver el espectáculo, viene la parte final, un señor con una capa parecida a la de antes, que se pone a vacilar nuevamente al toro. Pero claro, con una herida abierta por la pica, y con varias banderillas clavadas en el lomo, moviéndose y desgarrando a cada movimiento, no deben quedar muchas ganas de vaciles de ese tipo. Así estará un rato, tras el cual, el señor de la capa, intentará poner fin a la agonía del animal clavándole una espada, cómo no, en el lomo. Todo ello dura aproximadamente unos veinte minutos, y es considerado un arte por muchos.

¿De verdad matar debe ser considerado un arte? Nunca he entendido que ver la agonía de un animal pueda ser denominado de tal manera. Para defender el toreo he leído u oído estupideces tales como que es una lucha entre la inteligencia y la fuerza. La inteligencia, supuestamente, la representa el hombre (lo digo por eliminación, puesto que un toro es mucho más fuerte). Pero claro, supongo que lo de la pica, las banderillas…. son una muestra inequívoca de inteligencia. Otra razón que me dieron, ésta aún más estúpida que la anterior, es que el toro es feliz muriendo en la plaza. Creo que ni siquiera hace falta decir nada al respecto. Quizá si alguien mañana se decida a, con un escudo en una mano y una porra eléctrica en la otra, grabarse en vídeo dándole descargas a un perro, pueda ser considerado también arte. ¿O todo depende, como dijo una vez Su, de cómo nos caiga el animal en cuestión?

4 comentarios:

  1. Es peor de como lo pintas. El toro vive feliz en la dehesa, pastando y viviendo, cuando llega un tío, sin venir a cuento, lo mete en un camión, se lo lleva a un toril, que es bastante más estrecho que su dehesa amén de oscuro, y de repente, un buen día, lo sacan a una plaza llena de energúmenos gritando (la inteligencia de la que hablabas), donde, después de varios días a oscuras, la luz los deslumbra y un tolili haciendo cucamonas con el capote... Y lo peor está aún por llegar...

    A mí los toros me caen muy bien y me dan mucha pena con esa jeta (pues, siendo animales, podemos hablar de jeta) de desamparados que se les pone después del rosario de desgracias que has descrito.

    ¡¡¡TOROS NO!!!

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  2. Estoy totalmente de acuerdo con tu exposición,es más, debo felicitarte por la descripción que has hecho de lo que hacen llamar "el arte de matar" de "nuestra fiesta nacional". No me cabe en la cabeza que semejante acto sádico, sin escrúpulos y fundamento alguno, primero pueda llamarse "fiesta" y segundo represente la fiesta nacional de los españoles/as.
    A todo esto, no puedo entender cómo puede haber personas que paguen por ver tal "espectáculo" y menos aún qué le ven de atractivo ver morir a un animal de la forma más cruel y horrible, porque no se trata sólo de matarlo, sino de propinarle la más agoniosa de las muertes, vejar bajo la atenta mirada de miles de ojos ávidos de sufrimiento ante la agonía de un pobre bóvido.¿ Y ésto es espectáculo?.
    Y por lo que hace a los toreros,en mi opinión, son sólo unos personajes que autoproclaman ser súper héroes, jartándose te tener más valentía y hombría por asesinar a sangre fría a un pobre animal... Ahí es cuando me cuestiono si estos individuos,no tendrán un problema con aquello que tanto presumen?

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  3. Es una vergüenza.
    Coincido con sweetsweetlaura en que uno no puede sentir absolutamente nada cuando ve en la tele que un torero ha sufrido alguna cornada. Y no es por ser igual que ellos, a los que consideran que matar es un arte, sino porque existe una pequeña y GRAN diferencia entre el animal y el ser humano: el torero está ahí CONSCIENTEMENTE y BAJO SU PROPIA VOLUNTAD. El toro no. El toro se está defendiendo de algo impuesto y es la manera natural de reaccionar.
    Definitivamente, es un tema que me pone negra desde siempre.

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  4. Pero rotops, una cosa es matar un cerdo de manera salvaje (que también es deplorable, por otro lado), y otra muy distinta hacer un espectáculo de ámbito nacional basado en el sufrimiento del animal.

    Porque puestos ya en faena (nunca mejor dicho): ¿Por qué los que alaban el arte del toreo luego ponen el grito en el cielo cuando año tras año nos ofrecen por televisión las matanzas de las focas?

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